ARQUITECTURA

INFINITO DELICIAS, HUSOS ARQUITECTURAS + ELII

El singular diseño de la nueva sede de la Fundación Daniel y Nina Carasso en Madrid responde a una minuciosa estrategia bioclimática y busca mostrar una percepción más positiva de la ecología.

Hay algo especialmente remarcable en el discurso de los estudios de arquitectura que han llevado a cabo el proyecto del edificio Infinito Delicias, la nueva sede en España de la Fundación Daniel y Nina Carasso. Y es que abordaron su enfoque sostenible con la intención de favorecer que la ecología se perciba como algo positivo, que pueda ser experimentada desde el placer y el deseo, y no como un tema asociado a restricciones. “Esto es lo que lo hará replicable”, aseguran Diego Barajas y Uriel Fogué, de los estudios Husos arquitecturas y elii [oficina de arquitectura], respectivamente.
La Fundación Daniel y Nina Carasso es una institución franco-española que centra su actividad en dos ámbitos: la alimentación sostenible, entendida como el cuidado del planeta, la salud y la justicia social; y el arte ciudadano, impulsando la expresión creativa como una forma de participación y cohesión comunitaria. Su nueva sede en España, en el madrileño barrio de Delicias, ha sido una iniciativa experimental desde el principio, pero con la vocación de proponer un modelo que pudiera ser un ejemplo para otros proyectos similares. Su singular estética responde a una serie de actuaciones orientadas a conseguir que una construcción tan antigua, y por su anterior uso sin un acondicionamiento adecuado, se haya convertido en un edificio de bajo consumo a través de una serie de actuaciones con un impacto medido al milímetro.

Texto: Tachy Mora

REPORTAJE COMPLETO EN DISEÑO INTERIOR 394