PROYECTOS
ESTUDIO MÁRCIA LEAL. SARTURI GUMZ ARQUITETOS
El estudio Sarturi Gumz transforma un salón de belleza brasileño en un lugar donde el tiempo parece desacelerarse y el cuidado se manifiesta también en la forma de estar.
Autor: Sarturi Gumz Arquitetos
Equipo de proyecto: Gabriella Gumz y João Vitor Sarturi
Localizacion: Jaraguá do Sul, Santa Catarina, Brasil
Superficie: 68 m2
Realización: 2025
Fotografía: João Vitor Sarturi
El estudio Sarturi Gumz Arquitectos ha proyectado Estudio Márcia Leal, un salón de belleza en un local comercial situado en Jaraguá do Sul, en el estado de Santa Catarina (Brasil). Con la intención de construir una experiencia espacial que trascendiera su función comercial, se reinterpretó el espacio a partir del uso, las sensaciones y la relación directa con quienes lo habitan para reflejar la personalidad auténtica de su propietaria y crear un ambiente donde el tiempo parece desacelerarse y el cuidado se manifiesta también en la forma de estar.
El proyecto se estructura a partir de la idea de un salón-casa, entendido como un espacio de permanencia, proximidad y confort emocional. La propuesta pone en valor la experiencia del usuario, la escala del cuerpo humano y el recorrido como narrativa espacial. En principio, el espacio era completamente neutro, vacío y blanco. El reto del proyecto fue transformar esa neutralidad en un lugar con carácter, capaz de atraer, acoger y representar a la clienta, al mismo tiempo que respondiera a las necesidades funcionales de un salón gestionado por una única profesional. La escasa superficie del local exigió soluciones que garantizaran integración visual, claridad en los recorridos y una sectorización eficiente, sin compartimentaciones rígidas.
Una gran mesa central multifuncional es el elemento organizador del proyecto, un lugar de pausa y encuentro donde las personas pueden sentarse, conversar o tomar un café mientras esperan, y que también articula el resto de funciones del salón. Situada en el centro del espacio, la mesa orienta los flujos y favorece encuentros espontáneos. A su alrededor se organizan las áreas de trabajo, espera, recepción, office y baño de forma integrada, permitiendo que el salón funcione como un espacio continuo en el que las transiciones son sutiles y la lectura espacial permanece clara.
La materialidad adquiere un papel central en la construcción de la atmósfera del proyecto. El pavimento cerámico recorre y unifica todo el salón y destaca por su color y textura. La mesa, realizada en cuarcita terracota cepillada, aporta peso, permanencia y calidad táctil, mientras que el cobogó de ladrillo ecológico –un elemento arquitectónico decorativo original de Brasil- funciona como elemento de transición, filtrando visuales y generando juegos de luz y sombra. La elección de estos materiales refuerza el carácter atemporal del proyecto, que prioriza soluciones duraderas sostenibles que envejecen con calidad a lo largo del tiempo. Las estructuras existentes se declararon para dejar el hormigón visto, reforzando la honestidad de los materiales.
El espacio se completa con objetos de madera, piezas antiguas y elementos cargados de memoria, incorporando referencias personales de la cliente y reforzando la identidad del local.
El resultado es un salón de belleza construido a partir de la experiencia, la materialidad y el uso, donde arquitectura, trabajo y acogida se superponen para crear un ambiente singular, sensible y conectado con la experiencia de quienes lo habitan.












