DISEÑO
MARÍA ABANDO OLARAN, MALLORCA
Trabajando ella misma la lana de sus ovejas, la diseñadora María Abando confecciona el material que da vida a sus lámparas.
Equiparada en el pasado con el oro, la lana en España está considerada por la Política Agraria un mero residuo animal. Tras la COVID, China dejó de comprarla y las granjas se vieron inundadas de un material cuyo precio era inferior al que costaba su esquila. Desde su granja familiar en Mallorca, donde pastan 200 ovejas autóctonas, la diseñadora vasca María Abando empezó entonces a investigar cómo aprovechar este preciado material a través del diseño. Seleccionando la mejor parte de los vellones, que luego lava y carda, se obtiene una fibra blanca y esponjosa que transforma en fieltro utilizando agua y jabón. La lana sobrante la emplea para proteger los alcorques de los árboles de la evaporación y aprovechar los nutrientes que libera cuando se degrada, principalmente nitrógeno, azufre y magnesio.
REPORTAJE COMPLETO EN DISEÑO INTERIOR 396





