ARTE
ANITA MOLINERO. BPS22, HAINAUT, BÉLGICA
Utilizando los desechos como base de su obra, la artista Anita Molinero realiza una feroz crítica a la sociedad de consumo.
Bajo el categórico título de La Escultura no ha muerto, que define a la perfección el espíritu y la fuerza del manifiesto artístico de su autora, el museo BPS22 presenta la primera gran exposición en Bélgica de Anita Molinero (Floirac, 1953), escultora francesa de origen español y una de las figuras más radicales y singulares del arte contemporáneo actual.
Apodada la “escultora del fuego” o “escultora punk”, Molinero se distingue por rechazar los materiales tradicionales y recurrir a los desechos de la sociedad de consumo masivo para realizar sus obras. Mediante sopletes y herramientas industriales somete a poliestirenos, tubos de escape o vallas a cortes, quemaduras y torsiones irreversibles que llevan la materia al límite de lo caótico y lo monstruoso. Cobró relevancia a principios de los años 2000 gracias a sus célebres contenedores de basura quemados, que se convirtieron en su sello distintivo. El trabajo de Molinero no busca aniquilar el objeto, sino despojarlo de su utilidad para hacer una crítica al productivismo desenfrenado.
Comisariada por Camille Gouget, La Escultura no ha muerto reúne tres décadas de trayectoria organizadas por tipología y medio. Asimismo, incluye dos obras de gran formato creadas in situ con materiales recopilados en la región de Charleroi, donde se ubica el museo.
La Escultura no ha muerto. Museo BPS22, Hainaut.
Hasta el 3 de enero de 2027. bps22.be
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